Virgen del Carmen

"Virgen del Carmen", Augusto Montse Quesada, 1863

“Virgen del Carmen”, Augusto Montse Quesada, 1863

Fiesta: 16 de Julio

Desde el antiguo testamento se realza de una forma muy especial al monte del Carmelo, situado en el pueblo de Haifa, en el norte de Israel, en Galilea, actual Palestina. Karmel (Carmen) significa en hebreo “jardín” y en latín “poesía”.

La más representativa de las historias respecto a este lugar se encuentra en la Biblia, en 1 Reyes 18. Allí se cuenta que el profeta Elías y otros pocos seguidores del Señor le plantearon un reto a más de trescientos profetas del falso dios Baal. El reto consistía en ofrecer un sacrificio (un ternero descuartizado, y llevado al fuego) al cual el verdadero dios le encendería el fuego. Los profetas de Baal, luego de pronunciar sus conjuros y danzas, no lograron el cometido en casi todo el día. Elías, en cambio, hizo que a su ofrenda la rodearan con una zanja llena de agua, con la cual fue bañada tres veces su ofrenda. Posteriormente, tras una oración de él y sus seguidores, llegó un fuego del cielo que consumió, incluso, el agua de las zanjas.

Siglos después de estos acontecimientos, durante el siglo XII, hubo un grupo de creyentes que deseó seguir la forma de vida ermitaña que realizaba Elías, y se instalaron, precisamente, en el monte Carmelo. Escogieron como patrona a la Virgen María. Así, construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Carmelo, la cual ayudaría a desarrollar su fe. A partir de esta comunidad, se formaría la orden de los carmelitas. Por ello se dice que esta orden no posee un solo fundador.

En el año 1246 San Simón Stock, miembro de la familia Carmelita y ejemplar devoto de la madre de Cristo, fue elegido como superior general de la orden. En ese tiempo notó que la orden pasaba por una crisis muy fuerte, y entendió que sin la mediación de la Virgen del Carmen la congregación no sobreviviría mucho tiempo. Fue así que luego de un tiempo de profunda y paciente oración, San Simón fue bendecido con una aparición el 16 de julio de 1251.

En esa ocasión, la Virgen del Carmen le entregó el escapulario, símbolo de la protección maternal que ella le otorga durante la vida y la muerte. La historia cuenta que la virgen le dijo: “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Luego de este acontecimiento muchos fueron los milagros que se realizaron: conversiones, incendios que se apagaban, inundaciones que desaparecían, etc.

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